Fecha de publicación: 17 de Enero de 2026 a las 20:01:00 hs
Medio: TN
Categoría: INTERNACIONAL
Descripción: John Bolton fue el principal asesor de Seguridad Nacional del republicano en su primer mandato y su estratega en el intento por presionar a Nicolás Maduro.
Contenido: Si alguien conoce de cerca la triada autocrática latinoamericana, ese es John Bolton. Fue el principal asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump en su primer mandato. También fue el estratega del gobierno republicano en el intento por presionar a Nicolás Maduro y buscar la salida del régimen venezolano en 2019, de la mano del reconocimiento a quien entonces era considerado presidente encargado, el delfín de Leopoldo López, Juan Guaidó.
Los esfuerzos no dieron sus frutos en ese entonces y la posibilidad de una nueva frustración en Venezuela parece casi intolerable para Bolton.
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“Creo que el presidente cometió un gran error al no remover a todo el régimen”, dijo en diálogo con TN Internacional. En esta entrevista exclusiva, el hombre que aconsejaba a Trump años atrás, analiza la posición actual de Washington con respecto a Venezuela y alerta sobre el riesgo de convertir al régimen chavista en una dictadura normalizada.
Además, evalúa otros temas clave que mueven el tablero geopolítico: la posibilidad de que Estados Unidos intervenga en Irán, las negociaciones en curso por el conflicto en Ucrania y la crisis por Groenlandia, la última de las obsesiones del presidente norteamericano.
-¿Cuál es su opinión general sobre la operación de Estados Unidos en Venezuela?
-Bueno, creo que fue lo correcto intentar remover a Maduro. Esa fue sin duda nuestra política durante el primer mandato de Trump. Lamentablemente, no tuvimos éxito, pero creo que el Presidente cometió un gran error al no remover a todo el régimen. Creo que cada día que pasa les permite reforzarse en el poder. La oposición se siente excluida; incluso después de que la señora Machado almorzara ayer con el Presidente, esta mañana se conoció la noticia de que el director de la CIA se reunió en Caracas con Delcy Rodríguez. Eso es muy preocupante. Ese tipo de comportamiento le da al régimen de Maduro, incluso sin Maduro, una legitimidad, y la forma de transitar hacia un gobierno democráticamente electo es justamente hacer esa transición. Todavía no hemos perdido completamente la oportunidad, pero cada día que pasa, creo, ayuda al régimen a reatrincherarse en el poder. Es muy, muy perturbador.
-¿Qué cree que está pasando con la llamada “liberación” de presos políticos? ¿Cree que el régimen está usando esto para ganar tiempo?
-Sí, creo que es parte de eso. Creo que el régimen está jugando para ganar tiempo ahora. Necesitan tiempo para restablecer su poder, para elaborar una estrategia. Obviamente están conmocionados por la captura de Maduro, y se les está dando tiempo. Según entiendo, la liberación es de un número relativamente pequeño de prisioneros. Cinco de ellos son españoles y volverán a España, lo cual es bueno para ellos, sin duda, pero no va a cambiar nada en Venezuela. Y también hay informes de que otros miembros de la oposición siguen siendo arrestados, incluso mientras algunos prisioneros son liberados. Así que esperan apaciguar a Trump, poder decir: sí, estamos liberando prisioneros, pero sin hacer realmente nada que cambie de manera fundamental la situación política dentro del país.
-Hemos mencionado varios nombres, pero quiero preguntarle a quién cree usted que es el elemento más problemático dentro del régimen. Hemos hablado de Diosdado Cabello, hemos hablado de Vladimir Padrino. Tal vez hay otras figuras de las que se habla menos, pero que son muy importantes dentro del sistema represivo, como Alexander Granko Arteaga. ¿Quién cree que es el elemento más problemático dentro del régimen en este momento?
-Bueno, no puedo decir en este momento que sea un experto en la interacción entre los diferentes actores principales, especialmente con Maduro fuera, pero la dura realidad es que Padrino controla al ejército y Cabello controla a los colectivos y a las demás fuerzas policiales. Así que ellos son las personas que tienen las armas, y cuando llega el momento crítico, son ellos quienes ejercerán el poder. Delcy Rodríguez y su hermano pueden haber pensado que podían negociar algo beneficioso para ellos, y tal vez eso sea cierto, pero cuando llega el momento decisivo en Caracas, ellos no son quienes tienen el poder.
-¿Cuáles cree que podrían ser las consecuencias a mediano y largo plazo si el plan de Estados Unidos fracasa y si esto se convierte, digámoslo así, en una dictadura normalizada dentro de América Latina?
-Creo que eso desalentaría a la oposición venezolana hasta donde alcanza la vista. Ya hemos pasado por esto dos veces en un período de seis años, y un segundo fracaso bien podría convencer a la gente de que, bajo las circunstancias actuales, simplemente no hay esperanza. Si Estados Unidos no puede forzarlo de la manera en que lo hemos intentado esta vez, de manera inadecuada, pero si no podemos hacerlo ahora, simplemente no vamos a tener interés en hacerlo en el futuro. Y eso significaría que mucha gente entonces dejaría Venezuela e iría a Colombia, iría a otros lugares de América Latina, vendría a Estados Unidos. No sé a cuántos dejaría entrar Trump en Estados Unidos, quizá menos de lo que la gente cree. Sería nuevamente una gran tragedia para Venezuela y una enorme oportunidad perdida. Y creo que el fracaso en derrocar al régimen fortalecería al gobierno post-Castro en Cuba y al de Ortega en Nicaragua, y daría confianza a los regímenes autoritarios en todo el mundo de que Estados Unidos simplemente no se preocupa lo suficiente como para actuar. Creo que enfrentamos una pregunta similar en Irán en este momento. ¿Va Trump a tomar medidas contra el régimen o no?
-Y sin un cambio político radical en Venezuela, ¿cree que las empresas petroleras estarán dispuestas a invertir en Venezuela, incluso con todo el entusiasmo de la administración Trump en este momento? ¿Cree que los mensajes que se envían a las empresas estadounidenses sobre la seguridad necesaria para invertir en Venezuela son suficientes?
-No creo que Trump entienda completamente esto, y de manera irónica, al depender del régimen de Maduro, está complicando y quizá haciendo imposible lo que dice que quiere, que es más inversión de empresas petroleras estadounidenses. El hecho es que ciertamente no va a haber nuevas inversiones hasta que las empresas crean que va a haber un régimen de Estado de derecho en el poder en Venezuela. Muchas de ellas ya han sido expropiadas antes sin compensación, y no van a arriesgar dinero nuevo. Creo que el CEO de Exxon dejó esto muy claro la semana pasada. Dijo que, bajo las circunstancias actuales, Venezuela no es invertible, y eso seguirá siendo así hasta que deje de serlo. No es estabilidad lo que quieren; quieren ver que el país no va a ser gobernado por un grupo de ladrones, sino por un gobierno legítimo que respete el Estado de derecho. Así que no es estabilidad y luego transición. Se necesita transición y luego, con suerte, estabilidad.
-¿Cree que podría haber una negociación entre la administración Trump y el Kremlin para, de alguna manera, intercambiar Ucrania por Venezuela? ¿Cree que esto es posible?
-Ciertamente espero que no. No sería lo correcto para Estados Unidos. No queremos —ni deberíamos querer— tener esferas regionales de hegemonía. Estados Unidos tiene amigos e intereses en todo el mundo. Sería un retroceso para Estados Unidos ceder esferas de influencia a Rusia y China; sería un gran error. Puede que eso esté en la mente de los rusos y de los chinos. No creo que hayan hecho ningún esfuerzo abierto en ese sentido. Y creo que si lo hicieran y se conociera en Estados Unidos, habría una oposición abrumadora. No puedo hablar por Trump, pero creo que en el Congreso habría muy poco apoyo para eso.
-¿Debería Trump hacer algo contra el régimen en Irán o no?
-Creo que nuestro objetivo en Irán debería ser un cambio de régimen, y no espero que un solo ataque o una sola serie de ataques sea suficiente para lograrlo, pero sería una señal importante para la oposición en Irán de que estamos con ellos y de que, después de la masacre que ocurrió este último fin de semana, entendemos la naturaleza del régimen. Al atacar los instrumentos de opresión del régimen iraní —la Guardia Revolucionaria, las milicias Basij y otros— se debilitaría la capacidad del régimen para mantenerse en el poder. Puede que se necesite una estrategia de más largo plazo. Creo que deberíamos estar preparados para eso. Pero Medio Oriente y el mundo en general serían lugares mucho más seguros si los ayatolás fueran removidos del poder.
-Siempre existe el temor de una escalada regional. Pero ¿el régimen es más débil de lo que creemos?
-Creo que el régimen es el más débil que ha sido desde la revolución de 1979. Internamente, su apoyo es mínimo. Controla el monopolio de la fuerza con la Guardia Revolucionaria y los Basij, como mencioné. Durante años se dijo que Estados Unidos no podía atacar el programa nuclear de Irán porque eso uniría al pueblo iraní detrás del régimen y provocaría una guerra más amplia en Medio Oriente. Bueno, finalmente atacamos el programa nuclear. Nos detuvimos demasiado pronto también allí, pero ahora el pueblo de Irán está en las calles —o lo estaba, hasta que fue masacrado— gritando “muerte a los ayatolás”.
-¿Cuál es su opinión sobre la nueva obsesión de Trump: Groenlandia?
-No creo que vaya a usar la fuerza militar. Creo que esto es Trump en el arte de la negociación. Amenazás con algo escandaloso y descolocás a tu adversario o a la otra parte con la que estás negociando, y luego hacen concesiones que de otro modo no habrían hecho. Hay una salida fácil a esto. Estudiamos esto muy cuidadosamente en 2019 cuando yo estaba en la Casa Blanca. Hay un tratado de 1951 llamado el Tratado de Defensa de Groenlandia entre Estados Unidos y Dinamarca. Es legítimo que nos preocupen los rusos y los chinos en el Ártico a medida que se derrite el casquete polar. Debería ser una preocupación para toda la alianza de la OTAN. Hay una salida aquí. No implica que Estados Unidos sea propietario de Groenlandia ni implica el uso de la fuerza militar estadounidense. Creo que esto está corroyendo la alianza de la OTAN. Nos está perjudicando con amigos en todo el mundo que consideran ridículo hablar de fuerza militar, y me gustaría sacar todo este tema del centro de atención y simplemente dejar que los planificadores militares empiecen a hablar de lo que podemos hacer. Como digo, creo que hay una solución rápida y sencilla aquí.
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