Fecha de publicación: 16 de Enero de 2026 a las 09:15:00 hs
Medio: TN
Categoría: GENERAL
Descripción: Una investigación con casi 90 mil participantes muestra por qué dormir a oscuras es más importante de lo que parece.
Contenido: Dormir bien no depende solo de cuántas horas pasamos en la cama. El entorno en el que descansamos —y en especial la luz— juega un rol clave en la salud del corazón. Un estudio reciente advierte que exponerse a la luz durante la noche, incluso mientras se duerme, puede aumentar de forma significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, independientemente de la calidad o duración del sueño.
La investigación, realizada por científicos de Estados Unidos y Australia, siguió durante casi diez años a cerca de 90.000 adultos del Reino Unido. Los resultados fueron claros: quienes estuvieron más expuestos a la luz nocturna presentaron un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, infarto, enfermedad coronaria, arritmias y accidente cerebrovascular.
Para medir la exposición real a la luz, los participantes utilizaron sensores en la muñeca durante el sueño. A lo largo del seguimiento, los investigadores analizaron la aparición de distintos eventos cardiovasculares y los relacionaron con los niveles de luz nocturna registrados.
Los datos mostraron que las personas con mayor exposición a la luz durante la noche tuvieron:
Estos resultados se mantuvieron incluso al ajustar por otros factores como edad, hábitos de sueño, duración del descanso y enfermedades previas.
Los hallazgos fueron publicados en la revista JAMA Network Open, una de las principales publicaciones científicas en salud.
El mecanismo detrás de esta asociación está vinculado al ritmo circadiano, el reloj interno que regula funciones esenciales del organismo, como el sueño, la presión arterial, el metabolismo y la liberación de hormonas.
“La exposición a la luz durante la noche fue un factor de riesgo significativo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares a partir de los 40 años”, señalaron los autores del estudio. Y agregaron: “Evitar la luz nocturna puede ser una estrategia útil para reducir el riesgo cardiovascular”.
El profesor Frank Scheer, neurocientífico del Hospital Brigham and Women’s de Boston y coautor del trabajo, fue contundente:“Si mantenés la iluminación muy tenue, por debajo de cinco lux —el equivalente a unas pocas velas a la distancia de un brazo—, todavía podés ver el entorno sin alterar de forma significativa el reloj biológico”.
La luz nocturna interfiere con la producción de melatonina, una hormona clave para el sueño y la regulación cardiovascular. Con el tiempo, esta alteración sostenida puede generar un estado de desregulación fisiológica que afecta al corazón y a los vasos sanguíneos.
El investigador Daniel Windred, de la Universidad Flinders en Australia, reconoció que los resultados sorprendieron incluso al equipo científico: “Esperábamos encontrar algún efecto, pero ver un aumento cercano al 60% en el riesgo de insuficiencia cardíaca asociado a la luz nocturna brillante fue impactante”.
Y agregó: “Creemos que la luz altera los ritmos circadianos y, si esa alteración se mantiene de forma crónica, el riesgo de enfermedad cardiovascular aumenta”.
El estudio también detectó que las mujeres con alta exposición a la luz durante la noche presentaron mayor riesgo de enfermedad coronaria que los hombres, un dato que abre nuevas líneas de investigación.
Dormir con el televisor encendido, usar luces intensas en la habitación, dejar lámparas prendidas o incluso exponerse a pantallas brillantes antes de acostarse son prácticas comunes. Sin embargo, los especialistas advierten que no se trata solo de conciliar el sueño, sino de dormir en condiciones adecuadas para el organismo.
La mayoría de las personas tarda entre 10 y 20 minutos en dormirse luego de apagar la luz. Ese período de oscuridad es clave para que el cuerpo active los mecanismos necesarios para un descanso reparador.
Los investigadores coinciden en que reducir la exposición a la luz durante la noche es una medida simple, accesible y sin efectos adversos. Algunas recomendaciones prácticas:
“Preguntar a las personas con riesgo cardiovascular cómo es su exposición a la luz nocturna debería ser parte de las recomendaciones de salud”, señaló Scheer.
Dormir a oscuras no es un detalle menor. Es un hábito sencillo que, sostenido en el tiempo, puede marcar una diferencia real en la salud del corazón.
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