Fecha de publicación: 14 de Enero de 2026 a las 08:56:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: GENERAL
Descripción: El análisis de los anillos de crecimiento en las patas mostraron datos inesperados sobre la longevidad y maduración del depredador
Contenido: El Tyrannosaurus rex pudo vivir hasta 40 años y alcanzar su tamaño máximo mucho más tarde de lo que se creía, según una investigación publicada hoy en la revista especializada PeerJ.
El estudio, dirigido por la paleontóloga Holly Woodward de la Universidad Estatal de Oklahoma, revela que la especie experimentó un crecimiento lento y prolongado, en contraste con las estimaciones anteriores que situaban su longevidad en unos 20 o 30 años.
Durante años, se pensó que el T. rex alcanzaba su mayor tamaño en poco más de dos décadas, basándose en investigaciones con pocos ejemplares y técnicas menos precisas.
Las estimaciones clásicas sugerían que este dinosaurio llegaba a pesar cerca de 8 toneladas al cabo de ese tiempo y rara vez superaba los 30 años de vida. El nuevo estudio analizó 17 huesos fósiles de tiranosaurios de diferentes edades y procedencias.
Los investigadores utilizaron anillos de crecimiento en los huesos fósiles de las extremidades y emplearon luz polarizada, lo que permitió detectar anillos previamente inadvertidos. Estas técnicas innovadoras, junto con modelos estadísticos avanzados, hicieron posible reconstruir una curva de crecimiento más precisa del animal.
Woodward detalló que observar los anillos de crecimiento año por año en los huesos permitió al equipo reconstruir la historia vital de estos animales.
También se enfrentaron a la dificultad de que en los huesos más grandes, las primeras señales de crecimiento suelen perderse con el tiempo.
El matemático y paleobiólogo Nathan Myhrvold, responsable del análisis estadístico en el proyecto, explicó que la estrategia consistió en combinar registros de diferentes edades para obtener una curva compuesta más realista del crecimiento del tiranosaurio.
El hallazgo de nuevos anillos ocultos empleando luz polarizada resultó fundamental para completar el registro de longevidad. Según Scientific American, este método permitió registrar fases de crecimiento adicionales y revisar al alza la edad máxima estimada para muchos ejemplares.
Woodward reconoció que inicialmente subestimó la importancia de estos anillos, hasta que los encontró repetidamente entre distintas muestras.
A partir de estos datos, el equipo concluyó que el T. rex crecía durante casi cuatro décadas y podía alcanzar al menos 8 toneladas como adulto. Esta fase de crecimiento extendida refuerza la idea de que la maduración de los grandes dinosaurios era más lenta de lo asumido.
El paleontólogo Jack Horner, coautor del estudio y profesor de Chapman University, resaltó que este desarrollo prolongado podría haber permitido a los juveniles ocupar diversos roles ecológicos antes de convertirse en depredadores dominantes.
El análisis de los 17 ejemplares también alimenta el debate sobre la identificación de especies dentro del denominado “complejo de especies Tyrannosaurus rex”.
Los expertoscoinciden en que dos ejemplares conocidos, “Jane” y “Petey”, exhiben curvas de crecimiento distintas, lo que sugiere que podrían pertenecer a especies diferentes, como Nanotyrannus, o ser resultado de otros factores biológicos o ambientales.
La paleontóloga Lindsay Zanno, del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, calificó en Scientific American los resultados como una referencia confiable para futuras investigaciones sobre el género.
Este trabajo abre la puerta a reexaminar otras especies de dinosaurios con los mismos protocolos innovadores. Myhrvold reconocióque existe evidencia sólida para cuestionar los métodos tradicionales usados en estudios de crecimiento de fósiles.
La ampliación en el tamaño de la muestra y la aplicación de técnicas de análisis avanzadas representan una oportunidad para revisar la edad y diversidad de otras especies extinguidas.
La suma de nuevos datos, herramientas estadísticas y análisis minucioso de huesos ha permitido proyectar una imagen más precisa sobre cómo el Tyrannosaurus rex, lejos de ser un caso cerrado, continúa sorprendiendo y ayudando a redefinir el entendimiento sobre el desarrollo y la evolución de los grandes dinosaurios.
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