Fecha de publicación: 9 de Enero de 2026 a las 08:43:00 hs
Medio: TN
Categoría: GENERAL
Descripción: Los días largos, el clima cálido y la posibilidad de practicar al aire libre hacen de esta época el punto de partida ideal. Sin experiencia ni exigencias, de manera simple, consciente y amable con el cuerpo.
Contenido: No hace falta ser flexible, espiritual ni tener experiencia previa para empezar yoga. Tampoco hace falta “hacerlo bien”. El verano, con sus días largos y su ritmo más relajado, puede ser el momento ideal para probar esta práctica milenaria desde un lugar simple y amable: el de quien recién llega y se permite aprender.
Más allá de las posturas que suelen verse en redes, el yoga es una disciplina integral que propone algo mucho más profundo (y accesible): conectar con el cuerpo, calmar la mente y generar bienestar a través del movimiento consciente, la respiración y la atención plena. En su raíz, la palabra yoga significa “unión”, y esa unión empieza por escucharse.
Según explicó Florencia Faiatt, psicóloga y profesora de yoga, el calor ayuda a que los músculos estén más relajados y favorece la movilidad, siempre que se practique con cuidado y sin forzar. Además, el clima invita a moverse distinto: al aire libre, en contacto con la naturaleza o en espacios más ventilados, lo que puede hacer la experiencia más placentera.
Leé también: Científicos determinaron cuál es la actividad física más recomendada para dormir mejor
Para Faiatt, la clave está en encarar el yoga con una mentalidad abierta, sin compararse ni ponerse metas rígidas. No importa si uno nunca se subió a una manta o colchoneta: ir de a poco y respetar los límites propios es parte esencial del camino.
Para empezar, lo ideal es buscar un espacio cuidado. Un instructor con formación sólida y experiencia puede ser un diferencial, sobre todo en los comienzos: no solo para enseñar las posturas, sino para explicar cómo moverse de forma segura y adaptada a cada cuerpo.
En verano, las clases al aire libre —en parques, terrazas o patios— son una gran opción, siempre que haya sombra y buena ventilación. Y si la idea es practicar en casa, lo importante es crear un entorno sencillo pero cómodo: “ropa liviana, una esterilla antideslizante, hidratación a mano y elegir horarios más frescos, como la mañana temprano o el atardecer”, aconsejó la psicóloga.
No hace falta entrenar una hora ni hacer secuencias complejas. Para quienes recién empiezan, sesiones cortas de 10 a 20 minutos, algunas veces por semana, son más que suficientes para generar hábito y bienestar.
Leé también: Postura del Guerrero II: el ejercicio de yoga que fortalece las piernas y se recomienda a mayores de 50 años
Algunas ideas básicas para iniciar:
Siempre desde un lugar amable: si algo duele, se frena. El yoga no busca rendimiento ni competencia, sino exploración personal.
Según Faiatt, empezar yoga en esta época del año puede ser mucho más que sumar una actividad física: abrir un espacio propio de calma, escucha y equilibrio. Sin exigencias, sin expectativas y con curiosidad. A veces, el primer paso es simplemente respirar y probar.
Visitas: 0