Fecha de publicación: 7 de Enero de 2026 a las 14:52:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: GENERAL
Descripción: El trabajo diario, la rutina en el hogar e, incluso, ciertas condiciones de salud influyen sobre el equilibrio muscular. La importancia de adoptar hábitos protectores desde edades tempranas, según expertos
Contenido: El dolor de cuello se ha convertido en una de las molestias más habituales en la vida moderna, impulsado por largas horas frente a dispositivos electrónicos, posturas inadecuadas y la creciente dependencia de la tecnología en el trabajo y en el hogar.
Según expertos de Harvard y la Facultad de Medicina de Harvard, este malestar suele desarrollarse gradualmente y rara vez surge de manera repentina. Por eso, identificar sus causas y aplicar medidas preventivas es crucial para preservar la calidad de vida.
Las estructuras del cuello no solo sostienen la cabeza, sino que también permiten su movilidad y participan en funciones esenciales como la masticación, el habla y la respiración. Este soporte constante las hace especialmente vulnerables a las tensiones derivadas de hábitos cotidianos.
Entre los principales factores de riesgo identificados por Harvard destacan:
El dolor puede comenzar como una molestia leve y progresar hasta limitar movimientos, generar contracturas musculares y afectar la productividad y el bienestar general.
La Guía de Harvard Health recopila seis consejos clave, basados en evidencia médica, para proteger la salud cervical y evitar recaídas:
Permanecer demasiado tiempo en la misma posición, típico en oficinas o frente a la computadora, aumenta la rigidez muscular y fija el cuello en posturas poco saludables. Se recomienda hacer pausas activas cada una o dos horas, cambiar de posición y realizar movimientos suaves para conservar la flexibilidad cervical.
Una posición adecuada del monitor, ajustado a la altura de los ojos, previene inclinaciones forzadas. El uso de auriculares o altavoces para llamadas y el apoyo de tabletas sobre una almohada en ángulo de cuarenta y cinco grados ayudan a mantener correcta alineación. Esto reduce la sobrecarga sobre la musculatura del cuello y los hombros.
Ver mal puede llevar a inclinar la cabeza hacia adelante o hacia atrás, creando tensión innecesaria. Las visitas periódicas al oftalmólogo y el reemplazo oportuno de lentes permiten una visión adecuada sin compensaciones posturales.
Dormir apoyando la cabeza sobre más de una almohada puede causar una curvatura cervical poco natural, restringiendo la movilidad y favoreciendo contracturas. Una almohada baja y firme es suficiente para la mayoría de las personas.
Antes de levantar objetos pesados, es fundamental evaluar el riesgo para la columna cervical y lumbar. Pedir ayuda o utilizar herramientas adecuadas minimiza la posibilidad de daños musculares o articulares.
Dormir menos de lo necesario está vinculado a un mayor riesgo de dolor musculoesquelético, incluido el cuello. Un sueño reparador contribuye en la recuperación de los tejidos, el descenso del estrés y el bienestar general.
No todos los dolores de cuello son benignos. Expertos de Harvard Health advierte que debe buscarse atención profesional de inmediato si aparecen alguno de los siguientes signos junto al dolor cervical:
Estos síntomas pueden ser indicadores de afecciones más graves, como hernias discales, procesos infecciosos o enfermedades neurológicas, por lo que requieren evaluación médica urgente.
La mayoría de los episodios de dolor de cuello pueden tratarse de forma conservadora, combinando medidas como la corrección postural, ejercicios suaves de estiramiento, y aplicación localizada de calor o frío. En casos más persistentes, se sugiere la fisioterapia, siempre supervisada por profesionales.
La Guía de Harvard Health ofrece recursos adicionales y un informe especial que profundiza en las causas, métodos preventivos y estrategias de recuperación para quienes desean evitar nuevas recaídas y preservar la función cervical. Identificar los propios factores de riesgo permite adoptar medidas personalizadas y mantener una buena salud muscular a largo plazo.
El dolor de cuello rara vez se limita a un simple malestar pasajero, ya que puede condicionar el rendimiento laboral, la vida familiar y el bienestar emocional. Los expertos de Harvard insisten en que, aunque la mayoría de los casos pueden controlarse con cambios en hábitos y entorno, la aparición de síntomas adicionales —como fiebre, debilidad o dolor irradiado— exige una consulta médica inmediata.
Incorporar estas recomendaciones a la vida diaria permite reducir el riesgo, mejorar la función muscular y mantener una calidad de vida óptima.
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