Fecha de publicación: 3 de Enero de 2026 a las 08:27:00 hs
Medio: TN
Categoría: ECONOMIA
Descripción: Comer en un parador sale un 30% más que el año pasado. Con licuados a $8000 y rabas a $12.000, los comerciantes admiten que la brecha con el exterior es el principal desafío de la temporada.
Contenido: La temporada de verano 2026 en la Costa Atlántica se puso en marcha con un incremento de precios promedio del 30% interanual y un ojo puesto en la competencia regional. Los comerciantes ajustan sus márgenes para captar a un turista que decide acortar sus estadías y volcarse a un consumo mucho más medido.
En este escenario, el sector gastronómico y de servicios busca ofrecer una mayor oferta de servicios y opciones para el bolsillo familiar.
En los paradores de Mar del Sur, los aumentos se estabilizaron en torno al 30% interanual. “La estamos remando a nivel individual con los proveedores; este año estamos un 30% arriba del pasado, pero tratando de ser competitivos”, explica Adrián Oliver, responsable del parador Mariyu en Mar del Sur, sintetizando el clima que se vive en los mostradores frente al mar.
Según Adrián, el objetivo fue mantener precios lógicos para sostener el volumen de gente.
La pizarra de precios para este enero:
Más allá de la gastronomía, el equipamiento para la arena también es clave cada verano. En la peatonal de Miramar, renovar los artículos para los chicos requiere un presupuesto extra:
La tendencia que observan los operadores turísticos es un cambio marcado en la conducta del consumidor. La gente ya no veranea la quincena completa, sino que opta por escapadas de pocos días y muy condicionadas por el clima.
Pese a que los números favorecen a las playas del país vecino, el sector apuesta a la mejora en el servicio para retener al público. “El año pasado implementamos servicio de mesa y el negocio creció. También ampliamos la carta, lo que más piden son las papas fritas. La gente elige estos destinos por una cuestión de pertenencia y cariño”, señala Adrián.
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