Fecha de publicación: 6 de Diciembre de 2025 a las 02:00:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: GENERAL
Descripción: Una investigación reveló que los menores superan el tiempo recomendado frente a dispositivos electrónicos. Expertos advierten sobre consecuencias para la salud y señalan señales de uso excesivo
Contenido: El tiempo que la población dedica a las pantallas sigue en aumento, lo que genera preocupación entre los especialistas por los posibles efectos en la salud física y mental tanto de niños como de adultos. Si bien la cantidad exacta varía según cada persona, los expertos aconsejan no exceder las dos horas diarias fuera del tiempo destinado a actividades escolares o laborales, un límite que la mayoría supera con creces.
Un estudio publicado en BMC Public Health destacó que, en una muestra internacional, el uso diario de pantallas entre adolescentes y adultos se sitúa muy por encima de las recomendaciones internacionales, con promedios que rondan o superan las siete horas diarias.
Estas cifras evidencian una diferencia importante respecto a los niveles sugeridos por los especialistas en salud digital, y exponen desafíos concretos para el bienestar general de la población.
Para Yaron Litwin, experto en bienestar digital y director de marketing de Canopy, no existe una fórmula mágica para definir el tiempo adecuado, pero aclara que el uso resulta excesivo cuando interfiere con el sueño, el rendimiento escolar o laboral, la vida familiar y las relaciones personales.
Litwin subraya la función ejemplificadora de los adultos: “Tu comportamiento puede influir en tus hijos. No olvides que eres un modelo a seguir y que cualquier mal hábito digital que muestres puede ser fácilmente adoptado por la siguiente generación”, señaló.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros especialistas proponen criterios claros para el uso de dispositivos:
Una herramienta práctica para las familias es la regla 3-6-9-12, desarrollada por el psiquiatra Serge Tisseron y promovida por Litwin, que propone:
Litwin recomienda retrasar y supervisar el acceso digital tanto tiempo como resulte viable para cada familia, con el fin de reducir la formación de malos hábitos y los riesgos para la salud mental.
El uso intensivo de pantallas puede dejar huella tanto física como emocional. Los principales riesgos enumerados por expertos como Olivia Hodges, terapeuta ocupacional pediátrica colegiada en el HCPC, se resumen en:
Según Hodges, la pantalla provee una distracción predecible y activa la liberación de dopamina, lo que refuerza su uso continuo. El problema es que los niños pueden recurrir a estos dispositivos para sentir control ante emociones difíciles, y retirarlos sin ofrecer alternativas puede resultar abrumador.
Existen pautas básicas para lograr un uso saludable de las pantallas en el ámbito familiar. Los especialistas recomiendan mantener límites claros y ajustados a las indicaciones internacionales, tanto en tiempo como en edades adecuadas. Es fundamental que los adultos sirvan como modelo, ya que los hábitos digitales de los padres influyen de forma directa en los comportamientos de los hijos.
Además, conviene priorizar el descanso: cuando el tiempo frente a las pantallas afecta el sueño, la dinámica familiar o el desempeño académico y laboral, resulta imprescindible adoptar medidas correctivas. Fomentar actividades ajenas al entorno digital también contribuye al desarrollo físico, social y emocional de los niños y adolescentes.
El principal reto consiste en equilibrar la presencia de la tecnología con hábitos responsables que protejan la salud y el bienestar de la familia. El ejemplo de los adultos y un acompañamiento cercano resultan fundamentales para que los niños construyan una relación saludable con los dispositivos digitales.
Visitas: 0