Fecha de publicación: 14 de Mayo de 2026 a las 19:21:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción:
Contenido: Una frase inesperada de Lorena Maciel en la pantalla de Todo Noticias (TN) convirtió la mañana informativa en uno de los momentos más virales del día. El episodio, que tuvo lugar durante la transmisión habitual del noticiero entre las 10 y las 13, dejó descolocados a los presentes en el estudio y obligó a la producción a tomar una decisión inmediata para salvar el aire. Todo, por una expresión que, en la jerga argentina, encierra un doble sentido capaz de desarmar hasta al más serio.
En la mañana del miércoles la rutina periodística seguía su curso en el canal. El equipo de TN llevaba adelante una entrevista en vivo junto al juez de Cámara de Ushuaia, Andrés Leonelli. El tema ameritaba seriedad: según se aclaró, el magistrado había guardado en la nuba archivos de investigacion es sobre abuso sexual a menores de hace una década atrás, y terminó recibiendo una demanda penal por pedofilia, con allanamiento de su vivienda incluido. Cuando le bloquearon la cuenta de Google y trató de aclarar la acusación de manejar una red de pedofilia contra él y su esposa, le respondió un bot que jamás le dió una solución satisfactoria. Por fortuna para él, al ser juez, tuvo las herramientas necesarias para defenderse y aclarar la grave demanda.
Todo parecía bajo control hasta que, en el cierre de la conversación y en un intento por empatizar con la frustración de los ciudadanos ante los problemas que causa litigar, Maciel soltó la frase menos pensada: “En este momento lo deben estar viendo a usted y deben estar diciendo ‘a mí me pasó lo mismo y me la comí doblada’”.
El comentario salió con absoluta naturalidad y seriedad, sin que la periodista reparara en el giro de doble sentido que tiene la expresión cuando se utiliza en la calle. Por unos instantes, la seriedad se mantuvo en el estudio, pero las risas comenzaron a ganar terreno rápidamente. Los panelistas intentaron contenerse, igual que el personal detrás de cámara, aunque la tensión se cortaba en el aire.
Guillermo Lobo, conductor y compañero de Maciel en la edición, se aferró a su oficio para intentar retomar el hilo informativo junto a otro de sus colegas, Adrián Ventura, y seguir adelante con la agenda. Sin embargo, el comentario ya había tentado a todos. Las risas se filtraron primero en forma de miradas cómplices y gestos de incredulidad, hasta que un micrófono abierto delató el desborde. Una voz, entre carcajadas, se escuchó al aire: “No puedo más”.
La producción actuó de inmediato. Sin margen para recomponer la escena, decidieron cortar la transmisión y enviar un corte comercial de urgencia. La maniobra permitió dar un respiro a los periodistas y al equipo técnico, que necesitaban algunos minutos para recomponerse antes de regresar a la pantalla y continuar con la programación planificada.
Las redes sociales, siempre atentas a este tipo de situaciones, se hicieron eco del blooper. Los usuarios compartieron el video y celebraron la espontaneidad del momento, destacando cómo una frase fuera de libreto puede torcer el clima de un noticiero y generar complicidad entre quienes están frente y detrás de cámaras. Comentarios como “Me mata la risa de Ventura”, “Parece un sketch”, “Es buenísimo esto”, “Me encanta que pasan de estar serios a las risas” y “Se le chispoteó” se multiplicaron en distintas plataformas, acompañados de memes y ediciones del fragmento viral.
La rápida reacción de la producción, que optó por cortar a tiempo, permitió que el ciclo retomara la normalidad tras unos minutos de pausa. Al volver al aire, el equipo dejó atrás el episodio y siguió adelante con la agenda informativa, aunque las redes ya habían inmortalizado el momento y lo habían convertido en uno de los más comentados de la jornada de aquel miércoles por la mañana.
El desliz de Maciel y la risa contagiosa que se adueñó del estudio se sumaron a esos instantes inesperados que solo puede ofrecer la televisión argentina en vivo. La repercusión en redes sociales fue instantánea y dejó en claro que, aunque la agenda sea estricta y el ambiente serio, siempre hay lugar para la sorpresa y para esas reacciones auténticas que conectan con el público.
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