Fecha de publicación: 2 de Mayo de 2026 a las 22:19:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción:
Contenido: El renovado interés por el mundo de la moda, impulsado por la popularidad de “El diablo viste a la moda”, puso bajo la lupa cómo es realmente el ambiente detrás del glamour aparente y los estereotipos. Según relató Nicole Neumann en su espacio Solo con Niki, la realidad de los castings internacionales dista mucho de la imagen sofisticada que suele proyectar el cine.
Durante su adolescencia, Nicole Neumann viajó a París y Milán para trabajar como modelo y presentarse a castings exigentes. Allí, según su testimonio, el proceso estaba marcado por una competencia abrumadora, rutinas estrictas y reglas implacables en torno a la imagen y la actitud de las jóvenes aspirantes.
Nicole contó que, tras ser descubierta cuando era muy joven, viajó a Europa acompañada por su madre. Ambas fueron alojadas en un departamento que pertenecía al dueño de la agencia. En ese ambiente, observó hábitos extremos entre sus compañeras modelos. “Veíamos todas las noches que una chica solo tomaba un té y una manzana”, relató la modelo. “Un té y una manzana, chicos”, insistió, remarcando lo naturalizada que estaba esa restricción alimentaria. Neumann subrayó que este tipo de comportamientos está reflejado en muchas películas, aunque pocas veces se asocia con la vida real del modelaje internacional.
Al describir los castings europeos, Neumann enfatizó la frialdad y la rapidez de estos procesos. “Iba a castings y eran así: ‘¿cómo te llamás?, desfilá’, y listo”, recordó. La competencia era intensa; acudían chicas de distintas partes del mundo como Rusia o Hong Kong. El trato, según ella, era distante y muchas veces hostil. “Éramos un montón haciendo castings, imaginate en Europa... No, no, vos no. El trato es re feo, ¿entendés?”, compartió.
A su lado, Justina Scasso agregó que al principio, las principales marcas y revistas evitaban involucrarse en películas que mostraran estas prácticas. “Prada y todas las marcas, las revistas, no querían formar parte de la película porque no querían que se las vincule con este tipo de maltratos”, explicó, refiriéndose a la negativa inicial ante “El diablo viste a la moda”.
Además del trato distante, destacó el contraste entre la realidad del backstage y la imagen de glamour que suele difundirse. El descarte y la selección rápida, sin mayor explicación para las chicas presentes, era parte habitual del proceso.
Neumann y su hermana Geraldine Gegé Neumann compararon el ambiente europeo con el argentino. Geraldine recordó: “Acá en Argentina vos ibas a un casting y tenías que ir toda producida”. En cambio, en París, el estándar era “cara lavada total”. Nicole relató que intentó usar maquillaje ligero, pero le dijeron: “Eh, no, no. Acá cara, pero tipo recién levantada. No, cara lavada total”.
Esta diferencia cultural en los requerimientos resultó sorpresiva para ambas. Mientras que en Argentina se esperaba una producción completa, en Europa la naturalidad era indispensable. Geraldine mencionó que acompañó a su hermana durante su estadía en Europa y asistió a un casting importante, pero debió volver a su país por cuestiones escolares.
La experiencia de Geraldine en desfiles expone lo duro del ambiente. “He estado en backs de desfiles grandes donde chicas salían llorando después de ser descartadas de repente, incluso tras ser elegidas”, relató. El proceso podía ser volátil y doloroso; modelos preparadas y seleccionadas eran apartadas sin aviso y enviadas de regreso, sin explicación.
Las historias relatadas por las hermanas Neumann ponen en evidencia la presión y la incertidumbre bajo la que viven muchas jóvenes en el modelajep. La competición, la exigencia por encajar en estándares internacionales y la falta de acompañamiento emocional dejan huellas profundas. Para Nicole Neumann, aquel entorno se distingue por la distancia emocional y el énfasis casi absoluto en la apariencia, en detrimento del cuidado y apoyo mutuo entre colegas.
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