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Fecha de publicación: 2 de Mayo de 2026 a las 11:44:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Marixa Balli contó por qué no usa apps de citas y confesó con qué tipo de hombres no podría tener una relación

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Contenido: Acostumbrada a una sinceridad que no comparten muchas famosas, Marixa Balli no duda cuando le preguntan por el tipo de hombre con el que jamás se relacionaría. Prefiere la incomodidad de alguien frontal antes que la confusión que, para ella, supone alguien a quien presenta sin eufemismos: “Yo prefiero un tipo malo antes que un boludo”, sentencia.

La claridad, en su universo, vale mucho más que la corrección política o la simpatía impostada. Balli busca actitudes directas, sin rodeos ni estrategias. “Me gustan las cosas directas”, afirma en diálogo con Nacho Elizalde para Hay amor! (Hispa) y resume una filosofía vital que traslada a todos sus vínculos. Para ella, la honestidad brutal es preferible a la tibieza, incluso si esa honestidad resulta incómoda. No hay lugar para quienes no saben lo que quieren.

En este presente, la actriz elige la tranquilidad de la soltería. Sin pareja, y sin deseo de buscar una. La distinción entre un vínculo casual y una relación formal es clara: puede haber encuentros, pero no se engaña. Un “chongo” no es una pareja, y la diferencia no es menor en su escala de valores. No siente nostalgia por la vida en pareja ni la busca de manera forzada.

Cuando surge el tema de cómo conoce gente nueva, Marixa se distancia de los recursos habituales: ni aplicaciones, ni mensajes directos. Su preferencia apunta a lo presencial, a compartir un momento entre amigos donde la dinámica grupal permita que el acercamiento sea natural y no forzado. “No me gusta que me lo presenten, pero sí que se dé en un grupo y no en una aplicación”, sintetiza. Para ella, el entorno cuenta tanto como la persona, y el modo en que se da el encuentro es parte fundamental de su filtro.

Ni siquiera la exposición en redes la seduce para abrir una puerta al romance. Aunque recibe mensajes y propuestas, esa vía no la convence. El mundo virtual le resulta ajeno para los vínculos profundos. Prefiere observar cómo se mueve el otro en la vida real, en el contexto de quienes ya conoce, antes que arriesgarse a una cita ciega digital.

El único escenario que podría hacerla cambiar de parecer es el de una sorpresa que la descoloque. “Tiene que ser algo que me deslumbre”, reconoce, y cita aquel inolvidable flechazo con Rodrigo Bueno. La exigencia no es menor. No hay margen para medias tintas ni para relaciones grises. Si aparece algo que la sacuda, lo recibirá, pero mientras tanto, se mantiene firme en sus elecciones y sus límites. Para Balli, la autenticidad es la única vía, y la claridad en los vínculos no es negociable.

El accidente automovilístico que sufrió hace más de veinte años marcó un antes y un después en la vida de Marixa Balli. La experiencia límite de la terapia intensiva y la dura recuperación física la obligaron a replantear sus proyectos personales, entre ellos, la posibilidad de ser madre. La imposibilidad de quedar embarazada fue una consecuencia directa de las secuelas internas que dejó el siniestro, y ese diagnóstico médico transformó su horizonte de expectativas para siempre.

Durante años, Balli atravesó tratamientos y consultas, aferrándose a la esperanza de que todavía existía una alternativa. El dolor de no poder cumplir ese deseo la acompañó en silencio y, según sus palabras, fue una herida difícil de asimilar. La incomprensión social, sumada a la exigencia de explicar una y otra vez por qué no tuvo hijos, profundizó esa marca. El relato de Balli expone la dimensión emocional de haber tenido que abandonar un anhelo profundo, no por elección sino por circunstancias que escaparon completamente a su control, y cómo el tiempo transformó ese dolor en una parte constitutiva de su historia.

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