Fecha de publicación: 26 de Abril de 2026 a las 07:00:00 hs
Medio: TN
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: El artista llega a Buenos Aires con un nuevo show cargado de ironía, provocación y experiencia personal.
Contenido: El humorista chileno Lucho Miranda llega a Buenos Aires con Abriendo las manos, el espectáculo más personal de su carrera. La función será el 30 de abril en el Teatro Rex, donde volverá a demostrar que la risa también puede ser una forma de desafiar prejuicios.
El comediante encontró en el humor una manera genuina de contar su historia. Convive con parálisis cerebral desde que nació, pero lejos de ocultarlo, lo lleva al escenario con ironía y comentarios filosos sobre las incomodidades de la vida cotidiana.
Su estilo es provocador, con un fuerte componente de humor negro. Desde ese lugar, transforma situaciones que muchos no se atreverían a convertir en un repertorio para hacer reír, reflexionar y cuestionar ciertas ideas instaladas. Esa honestidad, sin búsqueda de lástima, lo consolidó como una voz distinta dentro del rubro de la comicidad.
Más allá del reconocimiento, lo que define a Lucho Miranda es su mirada resiliente frente a lo que muchos, en su misma condición, considerarían una limitación.. Por ello, cada vez más personas con discapacidad encuentran en sus rutinas una forma de verse reflejadas sin dramatismo. Ahí aparece el eje de su propuesta: transformar una experiencia personal en algo compartido y cercano que permite disfrutar del humor negro sin vergüenza ni culpa.
Lucho Miranda nació el 30 de enero de 1995 en Vicuña, Chile, pero su llegada al mundo empezó marcada por un momento crítico. Sufrió una asfixia nasal de ocho minutos que derivó en una parálisis cerebral con tetraparesia, condición que le dejó fuertes secuelas físicas en sus extremidades, con rigidez en las manos y dificultad para caminar.
Durante su infancia combinó la escuela con tratamientos de rehabilitación en la Teletón. Siempre fue consciente de su situación, pero se negó a quedar encasillado en ese diagnóstico. En su búsqueda, encontró en el humor una herramienta clave: aprendió a reírse de todo, incluso de sí mismo, y con el tiempo ese estilo, atravesado por la ironía, le permitió enfrentar prejuicios y ganar confianza para aceptarse tal cual es.
Su recorrido, sin embargo, empezó en la municipalidad de su ciudad. Pero en 2020, en plena pandemia, tomó una decisión impensable: dejó su empleo y apostó por la comedia, comenzando a compartir sus contenidos en redes sociales.
El crecimiento en popularidad y alcance fue sostenido y cada vez más visible. El apoyo del público en redes le abrió nuevas oportunidades a Lucho, hasta llevarlo al mayor desafió de su carrera: su debut en la cuarta noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 2024.
Entre nervios, dudas de último momento e incertidumbre, Miranda salió a escena para presentar su rutina ante el exigente público de la Quinta Vergara, el famoso y muy temido “monstruo” que decide el éxito o el fracaso de quienes allí se presentan.
Pero esa noche el resultado fue contundente: el artista arrasó con una de las actuaciones más destacadas de la gala y se llevó las Gaviotas de Plata y de Oro. En ese momento decisivo, Lucho se consagró como comediante ante miles de espectadores.
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Aunque los medios locales afirmaron que en esa edición de Viña “nació una estrella”, quienes lo siguen desde sus inicios saben que su despegue empezó mucho antes. Fue en las redes sociales donde construyó su primer vínculo con audiencias de distintos países de Iberoamérica, que hoy se multiplican en cada una de sus giras entre sus fans más leales y un público nuevo, que se abre a nuevos temas de conversación.
En la previa de su esperada presentación en Buenos Aires, Miranda conversó en exclusiva con TN Show. En la charla, repasó su historia, su forma de hacer humor y cómo convirtió su experiencia con la discapacidad en el eje de una carrera que hoy lo posiciona como una de las voces más originales del stand up latinoamericano.
-¿Cómo hiciste para dejar de ver tu discapacidad como un obstáculo y convertirla en una fortaleza?
-Siempre he tratado de llevar la vida con mucho humor. Tuve una infancia y adolescencia un poco dura porque cuestionaba mucho mi físico, mi forma de ser porque era muy callado, muy tranquilo, me sentía mal, era como el patito feo.
Pero el humor me ayudó a sacarle provecho a las cosas negativas que sentí que tenía y se transformaran en cosas positivas. Ahí empezó a cambiar mi personalidad.
-¿Cuándo decidiste que querías dedicarte a la comedia?
-Ni yo sé que se me surgió. Al final la pandemia fue algo muy negativo, muy malo. Pero me empezaron a dar turnos más livianos y tenía días disponibles, entonces empecé a crear chistes, a ver comedia, a aprender las técnicas, los truco, trabajarlo. Y después que tenía algunos chistes empecé a subirlos a TikTok, a Instagram y empezaron a hacerse conocidos.
Y dije como, “Oye, ¿y si seguimos en este en este ambiente?" ahí decidí hacer un show online y con las personas que me veían hice el sueldo de un mes en mi como trabajo contador y no paré más.
-¿Viviste situaciones de bullying o discriminación que te hayan marcado?
-Sí, totalmente. No sé si esto sería una forma de “síndrome de Estocolmo”, pero yo defiendo a los que me hicieron bullying porque hoy pienso que dentro de todo eran nenes, no sabían lo que hacían, quizás por un tema de familia, o simple curiosidad.
-¿Te pasó que un chiste no funcionara en plena función? ¿Cómo reaccionás en el momento?
-Menos mal que no es costumbre, pero en algunos shows sí me ha pasado. No siempre los chistes son geniales, a veces hay que trabajarlos. A una rutina le doy cinco vidas porque me ha pasado que ya no tiene gracia y se genera ese silencio incómodo. Lo bueno es que para esos momentos ya tengo algo preparado para solucionar eso. Pero en la comedia en general puede que pase.
Afortunadamente nadie del público se ha ofendido, nadie se ha puesto de pie y me ha insultado o me ha dicho “Eso no está bien.” Solamente mi mamá, pero mi mamá ya no va a los shows.
-¿Cómo defines hoy tus límites en el humor, sobre todo con temas sensibles?
-Mi límite en el humor es hasta donde llega mi conocimiento porque nunca voy a hacer un chiste sobre algo que no manejo, que no controlo, que me van a rebatir o me van a discutir. Siempre trato de hacer chistes sobre temas que domino pleno porque si alguien se ofende, yo puedo defenderme.
-En tu show, ¿buscás más generar conciencia sobre la discapacidad o simplemente que la gente se ría sin prejuicios?
-Que la gente se ría sin prejuicio, obviamente. Yo creo que la consciencia se da a través de las rutinas y de la de la interacción que es lo que subo a redes sociales. Para mí siempre la discapacidad ha sido algo muy normal, algo muy cotidiano. Nunca vi mi condición como algo que me de pena o lástima.
Cuando vi que mis videos generaban una nueva visión, me he dado cuenta que en algunas personas se rompen paradigmas porque por ejemplo, no se habla de la sexualidad de la gente con cierta condición, siempre se piensa que la discapacidad no puede surgir en la vida.
Para mí era obvio que sí se puede, pero para otros no, y ayudar a que lo entiendan es algo muy bonito en la vida. Para mí el humor es la mejor herramienta para explicar las cosas, yo soy como un profesor, soy el “Patch Adams” del humor.
-¿Qué te gustaría que el público se lleve después de verte en el Teatro Gran Rex?
-Estoy seguro que lo van a pasar bien, se van a reír y van a llevarse un gran momento. Habrá chistes, desnudos (risas), mucho humor y un bloque de interacción, ahí converso con la gente con discapacidad y siempre salen cosas muy divertidas de ahí.
En la Argentina siempre surgen situaciones muy geniales, porque los argentinos son muy buenos para charlar, tiene mucha personalidad y siempre hacen el show ellos.
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