Fecha de publicación: 26 de Abril de 2026 a las 06:59:00 hs
Medio: INFOBAE
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: La intérprete de “Azúcar amargo”, que se presentará en el Gran Rex, charló con Teleshow, reflexionó sobre el impacto de sus hits y recordó las lecciones de su madre porteña
Contenido: Pasaron cerca de 20 años de su última visita, sin embargo, su amor por Argentina sigue intacto. En las calles, en las radios o en las plataformas, los éxitos de Fey, como “Azúcar amargo”, no dejan de sonar. Es por eso que, a horas de su show en Buenos Aires, la nostalgia y la emoción invaden a la estrella pop.
Mientras recorre las calles, los recuerdos y las frases de su madre, porteña hasta la médula, hacen eco en su cabeza. En paralelo, ella ultima detalles para su show, este lunes 27 de abril en el Gran Rex. Esa noche, hits como “Media Naranja” y “Ni tu ni Nadie” volverán a vibrar como años atrás.
En ese marco, la cantante que consolidó su ascenso en los noventa recibió a Teleshow, lista para hablar de su visita, su vida personal y su visión del amor.
Previo al inicio de la charla, la cantante acepta tomar un mate y comenta: “Esto te hace un detox maravilloso, lo que hayas comido no importa. Por eso están todos bellísimos. Porque no importa lo que se coman de dulce leche, esto te lo quita, acompañado también con unas medialunas o algo. Es muy rico”.
Al ser consultada por su gusto por el mate, la estrella pop revela: “Es muy familiar la sensación. Pero te confieso que allá me lo preparaban siempre en las tardes, no en el día. Tipo a las 5 de la tarde y los panqueques con dulce de leche”.
- ¿Cómo te sentís en Argentina después de muchos años?
- Emocionadísima de todo. Con el equipo preparamos tanto este momento, teníamos tantas ganas de traer este tour porque llevamos yendo a lugares que no regresábamos en mucho tiempo. Y Argentina para mí es lo más importante. Tenía muchas ganas de traerles esta fiesta, de puras canciones que se conozcan, que puedan bailarlas, cantarlas con nosotros y es para liberarse, a soltar el cuerpo y a disfrutar.
- ¿Cómo te recibió Buenos Aires y cómo la notas después de tantos años?
- Hermoso. Para mí, más allá del lugar físicamente, un lugar lo hace los que viven. La gente. Y tenía muchas ganas de regresar. Para mí son sentimientos encontrados muy fuertes porque familiarmente venimos de aquí. Es fuerte regresar, es fuerte ver a todos los chicos y chicas de los club de fans.
- ¿Y qué recordás de lo que te contaba tu mamá de Buenos Aires, de Argentina?
- Todo, imagínate, paso por calle, les digo, “Mira, aquí me explicó que aquí iba con mi tía a tomar las clases de ballet y que por aquí los recogía el abuelo a tal hora y que el helado”, así todo. Y todavía me necesito más tiempo.
- ¿Tomabas mate con tu mamá?
- Pues es lo único que conocí cuando nací, porque la que te cría es tu abuela a todos, ¿no? Y lo que cocine tu abuela y haga tu abuela, eso es tu cultura y eso es lo que sabes. Y así se dicen las cosas. Entonces, yo de repente digo ‘tacho de basura’. Ah, no, es el bote de basura. Entonces tengo mezclanza y mi mamá sí hablaba totalmente como argentina. Mi abuela venía de Galicia, entonces habla como gallega, pero viviendo en Argentina y haciendo pasta. Tengo una mezcla muy interesante, me gusta, es muy bonito poder tener de todos lados.
- Y ahora vas a presentarte en el Gran Rex...
- Una fiesta, es muy emocionante porque aparte es un un show muy divertido, no es para que vayan a aplaudirme, no, es para que sean parte del show, que eso es lo divertido, porque es ir a bailar y a cantar y no sentarte”
- ¿Cuál es la sensación que vas teniendo a lo largo que recorres los países con este tour?
- Me doy cuenta que todos acabamos transformados en esos adolescentes que éramos o esos niños pequeñitos cuando escuchábamos juntos, escuchaban mi música o yo también era parte, me siento un adolescente. Vuelves el tiempo, a los recuerdos y sales con la energía que tenías. Como que te quita una pesadez. Eso hace la música. Es muy mágica.
- Tus canciones suenan en programas de televisión, en concursos de canto, estás siempre...
- Yo te lo juro que también siempre están conmigo. Es esa añoranza por regresar. Es como pues de dónde es tu mamá. Es tu sensación de nacimiento, de hogar, es muy fuerte.
- ¿Y cómo recordás tu infancia? ¿Cuál es la lección más importante que te dieron tu abuela y tu mamá?
- Pues mi abuela creo que fue mi mayor cómplice de toda la vida desde que nací. Ella dio toda su vida para cuidarme. Y me recuerdo riéndome todo el tiempo con ella, una simpatía. Todo era complicidad, todo era risa, todo era un juego para mi abuela. Y mi mamá y mi tía no lo podían creer porque con ellas era otra historia, era una mamá. Entonces, conmigo fue puro juego la vida. Y así fue hasta el último momento, de partirnos de risa. Canceriana como yo también. Y de chiquita, pues una vida muy rara, porque vivía mi mamá y mi tía cantaban y ella me tenía en el hotel, el mismo hotel donde cantaba, todo en el cuarto y dormidita, pero luego iba los ensayos, me subía y me bajaba del escenario, las lentejuelas, los sprays de pelo que salían. Eso fue mi vida un poco pues eso, estar como con los padres que son de teatro y que son que son artistas es eso.
- Y ellas fueron quiénes te introdujeron para brillar de chica, ¿no? A los 14 años ya estabas haciendo presentaciones...
- Sí, empecé de corista. Empecé a hacerles coros a mis tías porque ya no cantaba mi mamá con mi tía porque ella decidió dejarlo y empecé de corista y ahí como a los 16 empecé a entrar a una disquera la cual no funcionó porque no me gustó lo que estaba pasando. Ya después ya fue lo de Sony Music, años después. Pero siempre me preparé desde que tengo conciencia.
- En esa época, a veces te rechazaban los temas y, después de unos días, ¿los volvías a presentar y te los aceptaban?
- Sí, pero yo aprendí eso en el ANR. Me decían: “Ponme las canciones, esta sí, muy buena, esta no sirve de nada”. Perfecto. Siete días después, “Gatos en el balcón” se la volví a poner. No se acordaba. Y decía yo, no pues sí sabe muchísimo. Memoria no tiene. Después de eso me decían: “¿Tú peleaste para que te dejen hacer lo que tú querías?”. No, yo no peleaba, yo hacía eso. Después de eso ya la grababa. Ni siquiera estaba cantada por mí, se las llevaba para escoger el repertorio.
- Recuerdo que llegaron a decirte que tu canción era una porquería, ¿qué te pasaba cuando te decían eso?
- No te lo tomas personal en la vida. Cuando uno no se lo toma personal nada y es un juego y al final no te importa lo que opina la otra persona. Yo tenía muy en claro todo, estaba muy contenta con lo que estaba haciendo y sabía que no existía nada así en ese momento, entonces también era difícil transmitir algo que no estaba, ¿no? Decirles: “Es que esto se va a oír así, confía”. ¿Por qué van a confiar en ti?.
- Fuiste una adelantada a tu época, de mostrar sonidos que después fueron tendencia, fueron hits mundiales.
- Sí fue muy arriesgado porque en ese entonces yo como niña decía: “Yo no me identifico con nada de lo que veo, no me he veo así tan elegante, no me gusta la música que estoy oyendo”. A mi me gustaba el electrónico, bailar. Se fue fusionando ese pop. Y en español casi no había nada electrónico pop. Es que no existía en los 80. Y después logré hacer mi electrónico, que sigo haciendo, y a veces me dicen incomprendidamente, “Esto cómo lo vamos a poner en la radio esto no funciona”. Ya la radio no importa.
- Tus canciones nos hacen revisitar distintos tipos de sentimientos, ¿cómo van cambiando para vos? Por ejemplo, “Azúcar amargo”?
- Se transformó tanto que en ese entonces tal vez se la cantaba una persona y era algo que quieres esconder. Y van pasando los años y hoy les voy encontrando un sistema, un rollo que digo, “es que me estoy cantando a mí también”. Es mi alma diciéndome, “Oye, te quiero reconocer, quiero que seas libre, quiero que no te olvides de tu esencia, ¿no?”.
- ¿Seguís creyendo en el amor?
- Yo creo en la vida y en el amor. Si el amor existe siempre en la pareja, eso es otra cosa. Creo que no estamos diseñados para estar todo el tiempo siempre con un ser humano, aunque sea nuestro mejor amigo, nuestros hijos. Tenemos que tener espacio, y medir eso que a veces nos decían, “Es que el amor perfecto es querer estar 24 horas y no despegarte”. Y agobiados así y todo, pero es hermoso. Yo creo que es bellísimo. No le tengo miedo al amor, pero como canto la “Media naranja”, me dio la maldición de la media naranja (risas). Entonces no tengo media naranja. Mi media naranja son mi público, definitivamente.
- Y hoy en día, ¿no estás abierta a conocer a alguien?
- Si me vas a presentar a alguien dime. ¿Dónde está? Yo feliz, pero mira, tenía que venir aquí, y mira que he buscado en el mundo, ¿eh?. Pues somos muy exigentes. Pero pues yo creo que como vas cambiando mucho y aparte tengo una hija y aprendes muchas cosas de ti misma y ahora dices, “Si quiero estar con alguien, tiene que ser un ser humano con el que me sienta tan cómoda o más de cuando yo estoy sola”. Y yo me la paso tan bien conmigo que quiero que me complemente, no que tenga que estar cuidándolo de todo, ¿no?.
- ¿Qué tres cualidades tendría que tener esa persona?
- Totalmente, siento que para mí el humor es lo más importante en un ser humano. Las risas, el entender todo de otra forma, que sea auténticamente bondadoso, una persona buena, que le hable bonito a la gente, que se dé cuenta, que esté despierto. ¿Qué más? Y jóvenes, 10 años menos mínimo. Con alguien que me pueda divertir mucho.
- En cuanto a artistas argentinas, escuché que admirás a Lali Espósito...
- Se me hace extraordinaria y me gusta mucho lo nuevo que está haciendo, el camino por el que está yendo y me encanta. Sí, hay mucho talento, mucho talento y todos los nuevas generaciones están haciendo cosas fascinantes.
- Vos que sos una reina pop, ¿qué le dirías a Lali que está en el mejor momento de su carrera? En unos meses va a hacer su show en River Plate.
- Que lo disfrute, que lo disfrute muchísimo, que se divierta como niña. Eso es lo que le diría siempre, que no se te puede olvidar por qué estás ahí, por qué lo haces realmente.
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