Fecha de publicación: 21 de Abril de 2026 a las 07:59:00 hs
Medio: TN
Categoría: ESPECTACULOS
Descripción: El unitario retrató a diferentes estratos sociales y cambió la forma de hacer ficción en TV, pero ya no queda ningún registro porque las cintas fueron destruidas deliberadamente. Tratando de reconstruir lo que pasó, Ismael “Paco” Hasse, autor de la serie, conversó con TN Show y recordó a su gran ami
Contenido: Parece el extracto de una distopía como Fahrenheit 451, pero no. Ocurrió en la Argentina y en los albores de la democracia: los 158 capítulos de Buscavidas, un unitario que se emitió entre 1984 y 1987, fueron borrados por completo.
La historia sale a la luz nuevamente a raíz de la muerte de Luis Brandoni, protagonista de esa ficción disruptiva que presentaba a dos amigos que todos los días se las ingeniaban en un oficio distinto para salir adelante desde ser fumigadores hasta disfrazarse de empanadas. Tenía humor y se encuadraba en el grotesco, pero también era un excelente retrato de la sociedad donde había mucha desocupación.
Para el actor no se trataba de una ficción más. Después de ser amenazado por la Triple A, que demonizaba su rol como Secretario General de la Asociación Argentina de Actores, exiliarse en México en 1974, y volver al país un año más tarde para encontrar cobijo en el teatro, la producción marcó su regreso a la televisión -donde la dictadura cívica militar había hecho todo lo posible para que no vuelva-.
Ese material debería haberse preservado, como se hizo con programas que no tuvieron tanta repercusión ni relevancia. Y eso fue una herida que nunca cerró. “Beto” lo dejaba en claro cada vez que tenía oportunidad: la eliminación de esas cintas magnéticas estuvo vinculada a una suerte de represalia o disciplinamiento que nunca iban a conseguir con él.
“Todo eso se borró, por un pedido de un señor que se llamaba Gerardo Sofovich, que era amigo de un funcionario del viejo Canal 13″, dijo hace tres años en diálogo con Poco Correctos (eltrece) en referencia a la etapa en la que la señal de aire todavía era estatal. Incluso, llegó a decir que el famoso conductor lo hizo como venganza de un comentario que había hecho él en la mesa de Mirtha Legrand.
Tratando de reconstruir los hechos, TN Show dialogó con Ismael “Paco” Hasse, reconocido autor y guionista de aquel éxito del que no quedan registros a pesar de haber sido una de las propuestas más vistas de la pantalla chica nacional. “Fue un daño premeditado. No fue un error”, sostiene el escritor que también colaboró con el actor en La bonita página, Tinta argentina y Durmiendo con mi jefe, entre otros ciclos. Y remarca: “El ataque fue a Beto”.
Su lectura no es casual. La serie fue hecha desaparecer en 1989, en el marco del cambio de signo político, cuando el gobierno de Raúl Alfonsín, en el que Brandoni fue asesor cultural, llegaba a su fin y Carlos Saúl Menem asumía la presidencia. Y quienes participaron sienten que el propósito estaba claro: burlarse del gran esfuerzo de todos los involucrados en la realización, perjudicarlos económicamente, y erradicar de la memoria colectiva a una ficción bisagra.
“Yo quería mostrar a un negro con jopo porque hasta ese momento los héroes de la televisión eran tipo Starsky & Hutch y Dos tipos audaces, todos rubios que rompían autos, mientras que los míos iban a pata y se ganaban el mango por derecha. Era gente humilde, pero no humillada a la que le pasaban cosas conmovedoras”, cuenta la pluma detrás de Buscavidas.
Hasse recuerda el momento exacto en el que descubrieron lo que pasó con los episodios. Ocurrió cuando desde España intentaron comprar la totalidad de la serie -lo mismo quisieron hacer desde Chile, en gran parte por el atractivo de que el coprotagonista sea el chileno Patricio Contreras, cuyo personaje representó muy bien a una parte de las migraciones de aquella época-, pero cuando fueron a buscarla ya no estaba. La explicación que le dieron las autoridades no cerraba por ningún lado: habían decidido reutilizar las cintas magnéticas para abaratar los costros de otra producción.
“Es el único programa borrado, habría que revisar los nombres de los directivos de ese momento. Ni siquiera nos avisaron, se excusaron en que necesitaban los rollos”, afirma Hasse. Dicho incidente generó que se abriera una puerta inesperada: directamente le propusieron ir a España a hacer una nueva versión que se ajustara a otra realidad e idiosincrasia. “Si acá era un chileno que venía a Buenos Aires, allá fue un argentino que llegó a Madrid a cantar tango”, rememora el autor.
Hasse sufre la pérdida de la serie de la misma manera que lamentaba su amigo, con quien mantuvo conversaciones hasta hace dos semanas. La destrucción deliberada, considera el escritor, puede llenarse con el recuerdo de todos los que pudieron disfrutarla en ese entonces gracias a la tecnología de los rayos catódicos. “La gente que la vio sabe lo que significó, el acontecimiento del que se trató y cómo con Beto no caíamos en los facilismos”, pondera. Y ese tal vez sea un archivo todavía más valioso.
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