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Fecha de publicación: 17 de Marzo de 2026 a las 03:22:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Violeta Kreimer, ganadora argentina de un Premio Oscar 2026 a Mejor cortometraje de ficción: “Me sentí Messi”

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Descripción: La productora nacida en Vicente López contó en Infobae al Regreso cómo fue recibir el máximo premio del cine estadounidense por Two People Exchanging Saliva. Revivió sus comienzos y reveló el curioso origen del film

Contenido: El reciente reconocimiento en los Premios Oscar 2026 no solo generó repercusión en el mundo del cine, sino también orgullo en la Argentina. Entre las celebraciones por la estatuilla, una protagonista inesperada se volvió tema de conversación: Violeta Kreimer, productora nacida en Vicente López que forma parte del equipo detrás de Two People Exchanging Saliva (en español Dos personas intercambiando saliva; en francés, Deux personnes échangeant de la salive) que se impuso como Mejor Cortometraje de Ficción en la ceremonia. Tras el impacto de la noticia, la argentina habló con el equipo de Infobae en vivo y compartió detalles de su historia, su carrera internacional y lo que significó recibir un premio tan importante.

Durante la entrevista, recordó sus orígenes con humor y emoción, destacando el recorrido que la llevó desde su barrio en la zona norte del conurbano bonaerense hasta el escenario más prestigioso del cine mundial. “De Vicente López al Óscar”, bromeó el conductor Gonzalo Azíz de Infobae al Regreso al presentarla en el programa. La productora no dudó en responder con precisión geográfica cuando le preguntaron de dónde era: “De Vicente López. Cerca de la estación de tren, muy cerca. Madero y Melo”, dijo entre risas.

Ese recorrido comenzó a cambiar cuando, siendo muy joven, decidió viajar a Europa para continuar su formación. “Me fui a París después de los veinte años”, recordó. La decisión, que inicialmente parecía temporal, terminó convirtiéndose en el inicio de una vida completamente nueva. “Había empezado la carrera en Argentina, después terminé en París y nunca pensé que me iba a quedar, pero resultó por temas profesionales y personales. Me enamoré, tuve hijos y empecé a trabajar en Francia”, explicó.

Antes de dedicarse al cine, Kreimer había estudiado Ciencias Políticas, una disciplina que marcó su forma de entender el mundo. Su formación académica comenzó en Buenos Aires y continuó en Francia, en una de las instituciones más prestigiosas del área. “Empecé en Argentina y terminé en París. Fue un doble diploma. En la Di Tella y después en Sciences Po”, contó. El propio Azíz destacó la importancia de esa universidad en el ámbito internacional, describiéndola como “el Lionel Messi de las escuelas de política en el mundo”.

Sin embargo, su carrera profesional terminó tomando un rumbo distinto al que imaginaba en un principio. Aunque siempre le interesó el análisis político, su interés fue migrando hacia el ámbito cultural y artístico. “Siempre pensé más en hacer políticas culturales. Mi idea desde el principio era esa. Terminé trabajando más en lo privado y en el arte contemporáneo, en la fotografía y ahora en el cine”, explicó.

Ese camino la llevó a crear su propia productora en París. Hace seis años fundó Misia Films junto a su socia Valentina Merli, una productora italiana con quien comparte el proyecto. “Somos dos extranjeras en París”, comentó con humor. Con el tiempo, el trabajo de la empresa fue creciendo y apostando por proyectos innovadores que combinan cine y arte contemporáneo.

El proyecto que terminó llevándola al Oscar nació en un contexto inesperado: la pandemia. Kreimer contó que la idea surgió durante el confinamiento por el COVID-19, cuando muchas ciudades del mundo estaban completamente paralizadas. “Acababa de montar mi empresa unos meses antes. Venía del mundo del arte y propusimos filmar dentro de espacios que estaban vacíos en ese momento”, relató.

El proyecto se desarrolló dentro de las emblemáticas Galerías Lafayette de París, uno de los símbolos del consumo y del lujo en Francia. Allí comenzó a filmarse una serie de cortometrajes que exploraban el espacio desde una mirada artística. “Primero filmábamos con los espacios cerrados y después empezamos a filmar de noche”, recordó. Una de esas piezas, Dos personas intercambiando saliva, se convirtió en la película que finalmente recibió el reconocimiento de la Academia. La obra propone una metáfora social que combina absurdo y crítica política. En el universo que plantea la historia, las personas pagan sus compras recibiendo cachetadas. “Cuanto más rico es uno, más cachetadas recibe”, explicó la productora.

La idea, según detalló, buscaba reflexionar sobre la violencia normalizada en la sociedad contemporánea. “Es una violencia normalizada. Como cuando uno piensa en ciertos rituales sociales que, vistos desde afuera, podrían parecer absurdos”, señaló. En ese mundo ficticio, además, los gestos de afecto como el beso están prohibidos, lo que refuerza la crítica al funcionamiento del sistema. Tras recibir el Oscar, Kreimer aseguró que la repercusión fue enorme y que todavía están asimilando lo que ocurrió. “Tenemos los teléfonos saturados. Uno se imagina el Oscar, pero no te das cuenta de lo que significa hasta que pasa”, confesó.

El premio también representa un impulso importante para el futuro de su productora, que ya trabaja en una versión de largometraje del proyecto. “Para nosotros es un pasaporte enorme para poder pasar a la próxima etapa”, afirmó. A pesar de llevar más de dos décadas viviendo en Francia, Kreimer mantiene un fuerte vínculo con la Argentina y sigue con atención lo que ocurre en el mundo cultural del país. Incluso reveló que todavía no se nacionalizó francesa. “No saqué pasaporte francés, y lo podría haber hecho hace mucho tiempo”, contó.

Cuando le preguntaron cómo se sintió al ver la repercusión en su país de origen, respondió con una comparación futbolera que resume el momento que está viviendo. “La verdad que me sentí un poco Messi por dos días”, dijo entre risas. Para la productora, el reconocimiento también es una oportunidad para destacar el valor de la educación y la formación cultural argentina. “No se puede descuidar la educación. No hay manera de que un país salga adelante sin eso”, reflexionó.

Con su historia, Violeta Kreimer se suma a la lista de argentinos que triunfan en el escenario internacional y que, desde distintos lugares del mundo, siguen representando el talento del país. Y aunque su vida hoy transcurra entre París y Los Ángeles, su historia sigue empezando en el mismo punto: aquellas calles de Vicente López, cerca de la estación de tren.

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