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Fecha de publicación: 4 de Marzo de 2026 a las 04:11:00 hs

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Medio: INFOBAE

Categoría: ESPECTACULOS

Denise Dumas recordó la muerte de su hermana y contó cómo le afectó en su vida: “Fue un antes y un después”

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Descripción: La conductora abrió su corazón al relatar cómo el fallecimiento de Janine dejó una huella imborrable y transformó para siempre la dinámica de su familia

Contenido: En una mezcla de dolor y emoción, este martes, Denise Dumas recordó el trágico episodio en el que su hermana perdió la vida luego de ser atropellada por un conductor alcoholizado. La panelista relató cómo esa tragedia personal marcó su postura tajante frente al consumo de alcohol al volante y los incidentes viales.

Todo comenzó cuando la panelista analizaba el choque de Ernestina Pais en Vicente López y su posterior negativa a realizarse el control de alcoholemia. Como consecuencia, los agentes de la policía dieron por positivo el test. En ese marco, Dumas profundizó en el fallecimiento de su hermana y abrió una ventana a uno de los episodios más angustiantes de su vida.

El testimonio de Denise Dumas reveló cómo la muerte de su hermana Janine, de dieciocho años, atropellada por un conductor bajo los efectos del alcohol en Avenida Libertador en 1989, definió su manera de pensar sobre la responsabilidad vial. Dumas tenía once años al momento del accidente, y el recuerdo permanece indeleble en su vida más de treinta años después.

“Un día sonó el teléfono en mi casa y mi hermana estaba muerta porque una persona que había tomado y la había matado”, comenzó diciendo. Aquella llamada cambió de golpe la historia de su familia y marcó el inicio de un duelo irreversible que continúa hasta hoy.

La comunicadora ahondó en el impacto de la tragedia y en la diferencia de edades que las separaba: “Ella tenía 18 y yo 11, fue hace cuarenta años”. Este recuerdo da cuenta de la juventud con la que ambas enfrentaron ese momento tan difícil.

El entorno familiar quedó profundamente afectado, y el testimonio de Denise Dumas destaca la importancia de no olvidar las consecuencias que pueden dejar las decisiones imprudentes en la carretera.

Al expresar su dolor, Dumas mostró también empatía por el joven que provocó el accidente. “Cuando un chico se sube creyendo que no va a pasar nada y lo que pasa es mucho más, no sale queriendo matar a alguien y es una persona que se equivocó y paga ese error así”, expresó.

En su reflexión, Dumas reconoció el sufrimiento en ambas partes y señaló cómo un instante puede tener consecuencias irreversibles para todos los involucrados.

La panelista lanzó un mensaje de advertencia a quienes conducen después de haber consumido alcohol. “Por eso digo que hay que tener conciencia que si tomas podés matar a alguien”, advirtió.

No es la primera vez que Denise recuerda a su hermana. Tiempo atrás, en una charla con Infobae, la conductora relató cómo la muerte de su hermana había trazado ya un antes y un después en la foto familiar. “La casa nunca estuvo a oscuras ni en silencio. Y ese fue el inmenso mérito de mis viejos”, señaló Denise. “Mi familia es todo. Viajar tiene sentido si voy con ellos. Trabajar tiene sentido porque lo que gano es para ellos. El éxito tiene sentido si lo celebro con ellos…”, asegura. “Cuando escucho a quien dice: ‘Hay que encontrar nuestra pasión e ir tras ella’. Sé que yo no tengo ni que cruzar el umbral”.

A las 8 de aquel día del 89, despertó por la irrupción de “unas siluetas” en su cuarto aún penumbroso. “Al contar tres, pensé: ‘Falta uno’. Y lo primero que atiné a decir fue: ‘¿Quién se murió?’ ¡Sabía! Yo lo sabía…”, recuerda Denise. Qué más da si fue su padre, su madre, pero escuchó: ‘Tranquila, Janine sufrió un accidente’. “Para ese entonces, y desde las 2, en la casa había corridas y un fuerte bullicio de gente que se había reunido a lo largo de la madrugada”, describe. Su hermana había sido trasladada de urgencia al Hospital General de Agudos Dr. Juan A. Fernández en desesperado y vano intento de salvar su vida tras el choque que se la arrebató sobre la avenida Del Libertador, a la altura del Paseo de la Infanta. Viajaba con tres amigos (uno de ellos, de 18 e hijo de una familia amiga, era el conductor) y “por esas cosas de un destino inevitable”, el vehículo que los embistió impactó de su lado. Finalmente había conseguido el tan esperado permiso de sus padres: Esa era la primera vez que Janine salía de noche.

“Te resultará muy ridículo lo que voy a contar”, anticipaba en ese momento Denise con cierto pudor. “Pero hasta ese momento, en mis rezos diarios, yo pedía solo dos cosas: Que nunca se me metiese una cucaracha en mi cuerpo y que jamás se muriese alguien de mi familia”, soltó. “Aquello era lo único por lo que imploraba”, continúa. “Aunque, al ser tan niña, la muerte no era ni siquiera una posibilidad. Con el tiempo fui dándome cuenta de que ese episodio no estaba tan acomodado como yo creía. Y hoy, ya de grande, lamento la muerte de Janine aún mucho más que aquel entonces. Y revivo ese dolor de otra manera: Como una gran injusticia”.

Dice honrar a su hermana con “la alegría” exprimida de esos recuerdos que tal vez no sean tantos por los años compartidos, pero sí indelebles como “la sensación física del vaivén de sus manos haciéndome las trenzas por la mañana”, detalla. Denise odiaba ir al colegio. “Era muy buena alumna pero lo terminé a las piñas. No sé cuándo dejé de llorar antes de entrar… Y a jardín ni siquiera pudieron mandarme”, relata esta ex estudiante del St. Catherine’s School. “Y en medio de cada llanto, yo, que estaba en primer grado, pedía ir a la clase de Janine, que estaba en sexto. Cada vez que en su aula se escuchaba golpear la puerta y en la ventanita calada no se veía a nadie, ella pensaba: ‘¡Uy, otra vez!’. A mí me fascinaba pasar las mañanas sentada en su banco y rodeada de sus amigas”. Llegaría pronto el pacto de silencio entre las dos. “Mamá me había prometido la muñeca Rosaura solo si llegaba al mes de agosto sin llorar. Y mi hermana fue la cómplice de mis mentiras para que pudiera conseguirla. Ella era muy santa y yo la volvía loca. Dormimos juntas hasta un año antes de su muerte…”, cuenta con nostalgia de la que empaña miradas. “No hay día que no hable de Janine”.

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